Su posición sobre una pequeña elevación, dejando al este el río Magro, le otorga una antigua función estratégica al localizarse en la bifurcación de los caminos a Valencia y Xátiva.
A principios del siglo XII Alfarp formaba parte de una alquería musulmana denominada Alharg o Alarp, la cual fue entregada en señorío, junto con Carlet, al Caballero Gaulabia. Posteriormente fue comprada por Pere Centelles y en 1.353 se unió al Marquesado de Llombai hasta la disolución del régimen señorial en el siglo XIX.
Su población a mediados del siglo XVI, estaba formada por 55 familias de moriscos, expulsadas en 1.609 lo que provocó un fenómeno de despoblación muy importante. Para contrarrestar este efecto, en 1611 se otorgó una carta de población, por parte de su señor, a 32 familias de colonos cristianos.



